Medicina general

El médico de cabecera es un profesional de la medicina que tiene los conocimientos y las habilidades para diagnosticar y tratar la mayoría de las dolencias que un ser humano puede experimentar a lo largo de su vida, desde la infancia hasta la vejez, mediante tratamientos médicos y procedimientos sencillos, a menudo en el consultorio del médico o en el domicilio del paciente. En las últimas etapas de la vida, cuando predominan las enfermedades degenerativas y se requieren cuidados permanentes debido a su cronicidad, el apoyo y una sólida conexión con un médico de familia puede ser una opción sencilla y de bajo costo en la mayoría de las circunstancias.


Preparación académica

Es fundamental que los estudiantes reciban muchos aspectos formativos; por ello, deben estar preparados para comprender y manejar los métodos modernos de acceso a la información, distinguiendo los canales sesgados de los canales serios y fiables que les proporcionan conocimientos sólidos y probados, es decir, información precisa y oportuna. Dado que es imposible darles una investigación médica actual digerible, hay que formarlos para que la busquen.

El desarrollo de las habilidades es tan importante como el de los conocimientos; por esta razón, hay que centrarse más en enseñar a los estudiantes las habilidades y actitudes necesarias para esta vocación de servicio. 

La escuela puede exigir a los alumnos que se preparen con un interés específico en aquellos problemas que la epidemiología dice que están presentes y en aumento, sin necesidad de hacer ajustes en el plan de estudios. Después de graduarse, un alumno debería dominar todos los aspectos de la medicina preventiva que han sido tan importantes para reducir la mortalidad; del mismo modo, debería tener los conocimientos y las habilidades suficientes para diagnosticar el cáncer en cualquiera de sus formas, la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardíacas y cómo responder en caso de un accidente. 

Los programas de formación médica continua, como Boehringer Click, y las escuelas de medicina se encargan de priorizar los sistemas de educación para que los estudiantes puedan seguir adquiriendo estas habilidades profesionales.


Células madre

Todos los seres humanos cuentan con células madre. Éstas pueden evolucionar hasta convertirse en una variedad de células especializadas, como las musculares, las de la piel y las del cerebro.

Las células madre no sólo reponen las células envejecidas, sino que también reparan y sustituyen el tejido dañado. 

Estas terapias se basan en la idea de que las células madre pueden crearse en el laboratorio y utilizarse después para crear nuevos tejidos, restaurar las células dañadas y descubrir las vías de las enfermedades.

Hasta ahora, los científicos se han centrado sobre todo en generar dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas.


La pluripotencia es la capacidad de las células madre embrionarias de dar lugar a cualquier otra célula del cuerpo. Por otro lado, las células madre adultas no son intrínsecamente pluripotentes, es decir, están muy especializadas y sólo pueden diferenciarse en un número limitado de tipos celulares. Sin embargo, pueden reprogramarse para restaurar la flexibilidad del desarrollo.

Algunas enfermedades pueden beneficiarse de la terapia con células madre. Para los trastornos sanguíneos e inmunológicos, como la leucemia, el linfoma y el mieloma, ya existen terapias basadas en células madre establecidas y autorizadas.

En algunos lugares, también está permitido su uso para tratar las quemaduras químicas de los ojos.

La posibilidad de emplear células madre para tratar diversas enfermedades ha desencadenado una serie de nuevos ensayos clínicos, así como el "turismo de células madre" a Panamá, Ucrania y Tailandia.